Tenemos vacantes de empresario

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

Expo Ideas Verdes, un evento de vinculación empresa-universidad. EBC Campus Dinamarca.

La Ley Federal del Trabajo que hoy tenemos –un camellín lleno de bolas, en vez del hermoso caballo prometido– arroja una luz tenue (casi imperceptible) sobre la vida y obra de la micro, pequeña y mediana empresa (MiPyme) mexicana que, en su gran mayoría, tiene una gestión familiar.

El problema es que, no obstante los esfuerzos legislativos, sindicales y empresariales, aún sigue encendida la alarma estridente que indica la ausencia de cambios pertinentes e innovadores que lleven a México hacia el crecimiento y la profesionalización de su mercado interno.

Nuestro bajo nivel de competitividad –además– nos dificultará el tránsito económico durante todo el 2016 que, según los más optimistas, luce complicado. La buena noticia es que si tomamos como fuente de inspiración la filosofía oriental, entonces sabemos que en las crisis también surgen las oportunidades.

Una de ellas estaría en provocar una mayor vinculación entre la empresa y las universidades. Digamos que es necesario –por citar un ejemplo– que los participantes de los programas de posgrado entiendan, de una vez por todas, que es en el universo de la MiPyme nacional (de esencia familiar) donde –de verdad– tienen la posibilidad de aplicar todos los conocimientos adquiridos en las aulas (de sueños Godínez, únicamente, no se vive).

El universitario exitoso –ese que sí estudia y no culpa a la escuela o al maestro de su mediocridad y poca madurez social e intelectual– tiene que volcarse y filtrarse en el universo empresarial que genera casi 98% de los empleos en México: las MiPymes (ver entrevista sobre Competitividad Ejecutiva en MiAbogadoLuisTV).

Nuestro país necesita de una nueva generación de empresarios: éticos, progresistas, socialmente responsables y educados. De ciudadanos que sueñen con un México más justo, más próspero, más competitivo y en paz. El llamado, desafortunadamente, no es para todos.

 

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios. 

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De los sofismas y otros demonios

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

 

Foto: Un día cualquiera en la Ciudad de México.
 
El día que los “Mexicalinos” tuvieron que aceptar –sí o sí– el actual reglamento de tránsito, Miguel Ángel Mancera (servidor público que tiene la responsabilidad y obligación de administrar, transparentar y rendir cuentas por la gestión de los recursos ciudadanos que él y su equipo utilizan para el funcionamiento de la Ciudad de México) repartió frases como las siguientes: “Se busca salvar vidas con el nuevo reglamento” y “el nuevo reglamento sí funciona”.

Sin embargo, las agresiones en contra del funcionario público Arne aus den Ruthen (Delegación Miguel Hidalgo) sacaron a la luz nuevamente –al menos– tres cosas:

1) Mancera prometió hace varios años regular a los escoltas o guaruras, aún no cumple; 2) los sofismas gerenciales del tipo “esto sí funciona” o “esto salvará vidas” sólo son demagogia, la vida de Arne estuvo en riesgo antes, durante y después del cumplimiento de su trabajo; y 3) si el nuevo reglamento funciona, ¿por qué no aplicarlo, tal cual, a todos?

Prometer –otra vez– la regulación de una actividad económica no es una medida con resultados de corto plazo. Ordenar a los oficiales que apliquen a todos –sin excepción y sin corrupción– el actual reglamento de tránsito sí es una solución inmediata. Además sería lo legalmente correcto porque, según Mancera, el contenido del documento “sí funciona” y “busca salvar vidas”.

Ahora que, “Mexicalinos”, si no están satisfechos con el desempeño de los servidores públicos actuales, entonces recuerden el artículo 39 de nuestra Constitución: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”.

Empleados gubernamentales, ya basta de sofismas gerenciales.

 

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Ya se fue Francisco… El sucesor de Pedro

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis 

Columna Alta Dirección, publicada en la revista Contenido (febrero, 2016).
 
Insisto: es urgente que todos los que formamos parte de una u otra manera de la Alta Dirección de empresas trabajemos coordinados para combatir la desigualdad social que crece de manera desmedida en perjuicio de millones de mexicanos.

Y debemos hacerlo si queremos que nuestra economía y Estado de Derecho no se conviertan en una caricatura de nación. Ya es momento –incluso para beneficio de las familias más acomodadas de México– que hagamo valer la frase “bienestar para todos”; y eliminar de nuestro vocabulario cotidiano “bienestar sólo para quien pueda pagarlo” (ver Reflexiones para la Alta Dirección).

Los mexicanos vivimos tiempos difíciles en varios frentes y ámbitos. ¿La gran preocupación? Que la prosperidad no llega para la mayoría… ¿Llegará algún día?

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

COFECE olvidó a Adam Smith

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

 El pasado 10 de febrero, la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) emitió tres recomendaciones con respecto a la “Iniciativa con proyecto de Decreto por el que se reforman y adicionan los artículos 5º, 17, 28, 73, fracción XXV, y 121, fracción V, de la CPEUM en torno al ejercicio profesional de la abogacía y las responsabilidades inherentes”.

La tercera de sus sugerencias dice, a la letra: “Descartar la colegiación obligatoria como uno de los mecanismos para regular el ejercicio de una profesión, por las afectaciones que este mecanismo en particular podría generar sobre el proceso de competencia y la libre concurrencia”.

Vale mencionar que antes de redactar sus recomendaciones, prácticamente en el primer párrafo del escrito, la Comisión se curó en salud: “La presente opinión se refiere únicamente a los efectos que la INICIATIVA podría tener en el proceso de competencia y libre concurrencia, sin que prejuzgue sobre aspectos de cualquier otra índole”. Hizo bien.

¿Por qué? Porque Adam Smith (para algunos el padre de la Economía como ciencia) reconocía la existencia de funciones de carácter económico que tienen trascendencia social: la educación y la abogacía, por ejemplo (ver entrevista con el Dr. Diego Valadés). Una postura que la Comisión no consideró como base para su razonamiento.

En otra palabras, más allá de las tres sugerencias de COFECE, el análisis sobre la colegiación obligatoria para los abogados en México no debe girar alrededor de las barreras de competencia (no sólo), sino primordialmente en torno al impacto social y moral que la materialización de dicha regulación tendría en la sociedad mexicana.

Hoy, más de la mitad de la población de nuestro país sobrevive en la pobreza extrema y, para su puntilla, cuando requiere de los servicios de un abogado (honrosas excepciones a un lado), sólo obtiene una miseria –ética y técnica– de servicios legales (eso sí, muy libre y concurrente).

 * El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Reflexión para la Alta Dirección

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

 El gran pendiente de este año es (desde hace varias décadas ya) disminuir la desigualdad social y económica que crece –y crece– en México. Espero que la Alta Dirección de empresas lo asuma como un problema profesional-personal a resolver con urgencia.

Y es que los directivos de las empresas más importantes del país deben entender que, incluso, para la sobrevivencia de su mercado presente y futuro, a todos nos beneficia una economía que proteja al débil frente al fuerte y que –además– garantice un trato justo y equitativo para las partes involucradas.

* El autor es abogado, periodista, administrador y blogger. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Quiubo, quiubo, quiubo… ¿Quiubo, cuándo?

  Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

Foto: Conmemoración de los 99 años de la CPEUM.

La semana anterior los mexicanos recordamos que nuestra Constitución ya tiene 99 años de vida; y también hacia el cierre de la semana laboral que concluyó el 5 de febrero, los “Mexicalinos” conocieron los nombres de las 28 personas que redactarán –asesorados por externos, por supuesto– la Constitución de la Ciudad de México.

Los comentarios que surgieron durante la toma de protesta de los redactores (invitados y seleccionados por Miguel Ángel Mancera, responsable de la administración pública capitalina) giraron alrededor de frases como: “será de avanzada”, “moderna”, “respetuosa de los derechos humanos”, entre otras.

Sin embargo, todo el espectáculo político que armaron con los nombramientos de las 28 personas, y ligándolo con un tema que resultó de interés para un porcentaje de la población mexicana (las declaraciones que un par de empleados de Televisa hicieron sobre el peso y el dólar durante uno de sus programas de televisión matutinos), conforman sólo una muestra de que lo más importante de una Constitución (Federal y/o Local), tal cual, es su cumplimiento.

Pregunta/ejemplo: ¿Por qué los servidores públicos, responsables del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), aún no actúan ante una posible violación al artículo 6 constitucional (apartado B, fracción IV)? Nuestra Constitución es clara al respecto: “Se prohíbe la transmisión de publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa…”.

La verdad, para acabar pronto, muy poco importa –en la realidad mexicana actual– si una Constitución es redactada por 28 personas o escrita con la colaboración de 50 individuos (en cuanto a su borrador, falta que resulte aprobada sin cambios por el Congreso Constituyente… ¿Elegido democráticamente?).

Igual disminuye la relevancia con respecto a si la estructura de sus artículos sigue -o no- las tendencias constitucionales avanzadas.

Lo más importante: ayer, hoy y siempre… Es que los mandatos de dicha Carta Magna (convencionales y/o constitucionales, obligatorios tanto en los ámbitos Federal y/o Local) sean respetados; cumplidos por todos los mexicanos (tal cual). ¡Sin excepción!

* El autor es abogado, periodista, consultor de empresas y blogger. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

La corrupción no somos todos

 Por Luis Hernández Martínez (Twitter: @miabogadoluis)

Es muy importante que como mexicanos no perdamos de vista todo lo relacionado con el Sistema Nacional Anticorrupción (Entrevista con Manuel Hallivis-TFJFA).

Incluyendo, por supuesto, la iniciativa ciudadana impulsada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO): Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos. Participa… #LuegoNoTeQuejes.


* El autor es abogado, periodista, consultor de empresas y blogger. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Mensaje para un aspirante a la Alta Dirección

Por Luis Hernández Martínez* (Twitter: @miabogadoluis).

 El nuevo perfil de director general (CEO) exige que la persona que aspire a dicho cargo tenga una gran sensibilidad con respecto a los temas políticos. Sus capacidades ya no pueden girar sólo alrededor de cuestiones técnicas, también necesita una formación humanística mucho más completa y escalonada. ¿Por qué? Porque enfrentará temas humanos muy profundos (aquí un vídeo).

Ya no se trata de la sola experiencia en el campo donde se desarrolló. Hoy se exige que tenga conocimientos antropológicos, filosóficos, judiciales, científicos… ¿Bioética? ¿Humanismo y ciencia, unidas? ¿Cuál es el papel del director general al respecto?

Sobre tales cuestionamientos, un entrañable profesor argentino (Héctor Ghiretti), me respondió: “Lo primero es reconocer con urgencia que los saberes ya son atomizados, dispersos. Pero, para tomar decisiones, el directivo necesita hacer grandes síntesis. No basta considerar la realidad por partes o perspectivas. Requiere analizarse como un todo. El empresario necesita involucrarse, en una interacción mucho más intensa, con los diferentes mundos del saber humano. Así entenderá mejor los problemas de la empresa y ofrecerá soluciones más adecuadas y pertinentes” (aquí, una cara de la desigualdad).

En otras palabras, el aspirante a la Alta Dirección requiere de un conocimiento que, aunque no le parezca muy buena la idea, le obligará a regresar con urgencia a la universidad, y más ahora con los avances tan acelerados de la ciencia y el renacimiento del humanismo (de lo contrario la corrupción mutará en variadas formas).

* El autor es abogado, periodista, conferencista, consultor de empresas y blogger. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Nos cuesta 10% del PIB nacional

Por Luis Hernández Martínez (Twitter: @miabogadoluis).

¿Alguien se salva de la corrupción en #México? Sería una irresponsabilidad decir que la #corrupción somos todos. Aunque, si la toleramos, tampoco somos parte de la solución.

Muchas felicidades al Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) por la iniciativa ciudadana que presentó hoy. Contará con mis comentarios y apoyo (Ley de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos).

*El autor es abogado, periodista, conferencista, consultor de empresas y blogger. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

El cantar de un político

Por Luis Hernández Martínez*

 
¿Qué pueden decir una mamá o un papá cuervo de su cuervito? ¿Presumirán su bello plumaje? ¿Alardearán sobre su hermoso canto? ¿Jurarán que no tiene par? Igual pregunto: ¿qué expresarán los políticos mexicanos beneficiados (sino hoy, sí mañana) sobre la reforma política de la Ciudad de México? ¡Maravillas!

Dirán que es un hecho histórico. Que le regresaron a los ciudadanos una dignidad política injustamente arrebatada. Que ahora sí las cosas serán diferentes. Que los habitantes de una de las orbes más grandes del planeta vivirán mejor; igual que en las ciudades del primer mundo.

Pero, ¿cuál es la realidad? Nadie mejor que tú –-habitante de a pie que no requiere de escolta o de helicóptero para moverse de un punto a otro–- para expresar con claridad qué esperar (y qué no) de la reforma política de la Ciudad de México (capricho de un puñado de políticos: ¿te consultaron personalmente sobre decir adiós al Distrito Federal?).

En medio de la fiesta (VIP-only), los servidores públicos que tienen la responsabilidad de administrar la Ciudad de México tardaron nada en mostrar el cobre. Luego, luego –-invadidos por una embriaguez de poder escandalosa-– lanzaron frases del tipo: “Reemplacamiento para todos los vehículos”; aunque después recularon y dijeron algo –-más o menos–- así: “Sólo los autos nuevos”.

¿Qué esperar de la reforma política de la Ciudad de México? Más burocracia. Un mayor botín político. Flujo de dinero –-obtenido, al menos el constitucional, a través de nuestros impuestos-– para sostener una estructura jurídico-política que en poco –-¿casi nada?, ¿nada?-– beneficiará al ciudadano de a pie.

En fin. Sólo te pido que a la hora de votar recuerdes las foto multas, el nuevo reglamento de tránsito, la escasez de agua en tu colonia, la inseguridad, el desempleo… Los verdaderos compañeros del día a día de un “Mexicalino”.

* El autor es abogado, periodista, consultor de empresas y blogger. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.