SCJN: ¿proporcional y equitativa?

Por Luis Hernández Martínez*  Twitter: @miabogadoluis

Hoy es el momento de pedir, con base en el artículo 8 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), que el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) actúe de manera tal que no quede duda ninguna de su independencia. Que le demuestre a la sociedad que comprende y tiene el carácter de entender el momento histórico de México.

¿De qué hablo? De la sentencia de la Segunda Sala de la SCJN que declaró constitucional la limitante establecida en la Ley del Impuesto Sobre la Renta (LISR) para deducir pagos a trabajadores exentos del impuesto. ¿Su fallo es otro gol en contra del ciudadano? ¡Por favor!

¿Y los derechos humanos del contribuyente? ¿Y el Estado de Derecho Constitucional y Convencional? Amable lector, aquí puedes descargar el pronunciamiento que la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio) hizo al respecto.

A propósito, en tanto ocurre la reacción de los funcionarios públicos de la SCJN, vale la pena recordarte que el artículo 34 de la Carta de la Organización de los Estados Americanos, reza más o menos así:

  • Los estados miembros convienen en que la igualdad de oportunidades, la eliminación de la pobreza crítica y la distribución equitativa de la riqueza y del ingreso, así como la plena participación de sus pueblos en las decisiones relativas a su propio desarrollo son, entre otros, objetivos básicos del desarrollo integral. Para lograrlos convienen asimismo en dedicar sus máximos esfuerzos a la consecución de las siguientes metas básicas:
  • a) (…)
  • b) (…)
  • c) Sistemas impositivos adecuados y equitativos.

Además, en línea argumentativa con la citada declaración, el artículo 26 de la Convención Americana de Derechos Humanos dice:

  • Desarrollo Progresivo. Los Estados Partes se comprometen a adoptar providencias, tanto a nivel interno como de cooperación internacional, especialmente económica y técnica, para lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos que derivan de las normas económicas, sociales y sobre educación, ciencia y cultura contenidas en la Carta de la Organización de Estados Americanos, reformada por el Protocolo de Buenos Aires, en la medida de recursos disponibles, por vía legislativa u otros medios apropiados.

Servidores públicos de la SCJN (ministros), ya lo dijo Aristóteles: “Lo equitativo, siendo lo justo, no es lo justo legal, lo justo según la ley, sino que es una dichosa rectificación de la justicia rigurosamente legal”. Actúen en consecuencia.

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Alta Dirección Jurídica

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis


Una nueva especialidad en ciernes… Los despachos de abogados (unos más que otros) tienen que replantear su oferta de servicios profesionales, y deberán hacerlo con un perfil de profesionista más completo: les urge. Aquí el texto completo.

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

OSC: visibilidad y confianza

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis


 La sociedad mexicana enfrenta un reto muy importante de cara al futuro de la competitividad, el desarrollo y la sustentabilidad nacionales. ¿Cuál? Construir e impulsar modelos de negocios innovadores que respeten la dignidad de la persona, sean amigables con el medio ambiente, fomenten la distribución de la riqueza y disminuyan la brecha económica entre pobres y ricos.

Por fortuna, aunque resulte difícil de creer, el gobierno y los empresarios –incluso los jueces nacionales– promueven (aunque de forma incipiente) una cultura y dinámica de mercado con visos de respetar el estado de derecho. Y si a tal esfuerzo sumamos las acciones de las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC), entonces el tamaño de una compañía cada día será menos importante con respecto al talento y entrega de valor que una organización sea capaz de generar.

¿Por qué? Porque no es indispensable estar al frente de una “gran empresa” (en términos de número de empleados y recursos) para dirigir una firma competitiva, innovadora y de reputación ejemplar. ¡Un modelo diferenciado y que genere valor no necesariamente surge de una corporación multinacional!

Hoy, tanto la competitividad como la innovación tienen que girar alrededor de la persona, de la sociedad; y el director general de cualquier organización (con o sin fines de lucro) debe ser el primero en establecer los estándares morales de acción y conducta para que la magia del bienestar social ocurra.

Además, en esta época de hipercompetencia global, no puede hablarse de una sociedad civil organizada y competitiva si actúa ignorante y apática con respecto al tema de la sustentabilidad.

Las mujeres y hombres de las OSC tienen que apostarle a los constructos y paradigmas de vanguardia (proteger, promover y reparar las violaciones de los derechos humanos, por delante) para demostrar a sus diferentes públicos objetivo –con hechos– que su actuar es ético y sustentable. A todos nos interesa (y beneficia) que sean organizaciones con visibilidad y confianza.

 
* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Libertad y diversidad para investigar

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis


 En nuestro país existen varias iniciativas –públicas y privadas– que se dedican a fomentar e impulsar el tema de la diversidad y de la equidad de género al interior de las empresas que operan en nuestro territorio nacional. Sin embargo, aún falta mucho por hacer. Sobre todo en la generación de investigación aplicada (práctica, empática y vinculante con las necesidades de nuestro actual universo empresarial).

Me refiero a esfuerzos igual de –o más– valiosos que los trabajos que contribuyen a la ciencia que tanto exigen (y por cierto no ofrecen) los anquilosados investigadores “ni-ni” (ni renuncian, ni se jubilan) que tenemos en la mayoría de nuestras universidades públicas y privadas.

Y me atrevo a decir que quizás más valiosos porque nuestro país tiene sed y hambre de investigaciones originales y sistémicas (útiles) que le muestren el camino de la competitividad y la sustentabilidad a nuestra Alta Dirección nacional, y muy en particular a aquella que dirige el destino de las MiPymes mexicanas. Por eso requerimos de investigaciones con paradigmas y enfoques nuevos, transdisciplinarios incluso. ¿Por qué?

Porque la realidad actual de México ya quedó muy lejos de la mayoría de las líneas de investigación que defienden a capa y espada –incluso con berrinches dignos de diva– nuestros académicos “ni-ni”.

Eso sí, como nuestros anquilosados investigadores no entienden ni el nombre del juego actual, ni sus reglas (otro motivo para calificarlos como “ni-ni”), no dudan en desacreditar, entorpecer y boicotear esfuerzos de investigación que ofrecen otras aproximaciones y soluciones a los problemas de la Alta Dirección.

Y mientras los investigadores “ni-ni” siguen en el error, los empresarios e inversionistas cada vez están más de acuerdo en que la diversidad organizacional mejora la calidad de los debates al interior de la empresa y dota de mayor información para la toma de decisiones, incluso impulsa el desempeño financiero y corporativo de la compañía. Ya es hora de avanzar. 

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Impunidad + Corrupción = ¿México?

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis


 Durante la firma de un convenio de colaboración entre la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio) y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, los abogados ahí reunidos coincidimos en algo: ¡estamos hartos de que el sistema político mexicano sea la corrupción!

También nos afecta que algunos colegas formen parte de las tropelías, delitos y redes de un saqueo patrimonial orquestado por un puñado de funcionarios públicos. ¡Una delincuencia organizada, documentada y publicada en medios de comunicación, pero sin consecuencias legales aún!

¿Y qué haremos? Mejor dicho: ¿qué seguiré haciendo? Investigar, litigar y comunicar; movilizar al cambio de nuestra actitud ciudadana. Por cierto, previo a la firma del convenio, Claudio X. González, Presidente de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad, compartió a la audiencia cinco creencias de la asociación civil que encabeza (a las que me sumo, por supuesto): 

1. Los mexicanos no podemos ni debemos permanecer impasibles ante la corrupción y la impunidad. México no está condenado a ser un país corrupto.

2. La corrupción no es un fenómeno exclusivo de los gobiernos y de los políticos sino que atraviesa sectores, actividades y clases sociales. El problema somos todos y la solución somos todos.

3. La corrupción va más allá de la utilización del cargo público para beneficio privado. Es toda acción que se aparta de lo que marcan las leyes y reglamentos a cambio de una recompensa o beneficio indebido. 

4. Los actos de corrupción son evitables y las redes de corrupción desmontables a través de la legislación, el establecimiento de una política de Estado, la voluntad y liderazgo políticos.

5. Sobre todo, el combate a la corrupción requiere la participación de la sociedad organizada y de ciudadanos empoderados.
¿Qué está en juego? ¿Cuál es la visión ciudadana a cumplir? La construcción de un México más justo, más próspero, más competitivo y en paz… Libre de corrupción e impunidad.
* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Empresa familiar en peligro

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

Ya no tenemos tiempo: las instituciones de educación superior deben atender y entender profundamente la problemática empresarial del país, sólo así conocerán las competencias y habilidades pertinentes a desarrollar dentro del aula. Y si quieren pensar en términos de cliente, pues adelante (sus días estarán contados). Aquí el texto completo (bit.ly/2cg4can) publicado en el blog del El Empresario del periódico El Economista.

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.