Alta Dirección Jurídica

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis


Una nueva especialidad en ciernes… Los despachos de abogados (unos más que otros) tienen que replantear su oferta de servicios profesionales, y deberán hacerlo con un perfil de profesionista más completo: les urge. Aquí el texto completo.

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

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Ciudadanos corporativos

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

  

Hace 20 años, la generación de valor de un modelo de negocio giraba alrededor de las operaciones o de la cadena global de suministros y distribución; descansaba sobre el marketing tradicional y la venta de los productos y/o servicios.

Dichos aspectos servían como elementos tangibles para el consumidor (figura central de los procesos organizacionales): producir, distribuir, comunicar, vender y facturar formaban parte del mantra empresarial para satisfacer una demanda real y concreta –o inducida y potencial– en el mercado.

En aquella época, la responsabilidad de la Alta Dirección consistía en llevar a cabo –conforme a lo pactado durante el solemne proceso de planeación estratégica– todas y cada una de las actividades arriba citadas para garantizar a los accionistas un retorno importante en el corto plazo.

Sin embargo (ahora), las condiciones laborales, la cultura organizacional, las prácticas medio ambientales, la reputación y la credibilidad social de una empresa son imanes muy poderosos para atraer y mantener el interés y la relevancia hacia su propuesta de valor.

Un número cada vez mayor y variado de stakeholders –entre los que, por supuesto, también se encuentran los empleados y consumidores (presentes y futuros)– tomarán sus decisiones de contratación o de compra de productos y/o servicios sobre dicho interés y relevancia; y no sólo sobre la base del binomio precio-calidad.

Y si a todo lo anterior le sumamos el peso de la participación ciudadana organizada, el juicio público –en vivo y/o en línea– de los medios de comunicación y las reformas constitucionales, entonces queda claro que la Alta Dirección (abogados de empresa incluidos) requiere de un nuevo instrumental de conocimientos y habilidades.

En pocas palabras: empresarios tienen que ocuparse por ser ciudadanos corporativos extraordinarios.

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

Quiubo, quiubo, quiubo… ¿Quiubo, cuándo?

  Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

Foto: Conmemoración de los 99 años de la CPEUM.

La semana anterior los mexicanos recordamos que nuestra Constitución ya tiene 99 años de vida; y también hacia el cierre de la semana laboral que concluyó el 5 de febrero, los “Mexicalinos” conocieron los nombres de las 28 personas que redactarán –asesorados por externos, por supuesto– la Constitución de la Ciudad de México.

Los comentarios que surgieron durante la toma de protesta de los redactores (invitados y seleccionados por Miguel Ángel Mancera, responsable de la administración pública capitalina) giraron alrededor de frases como: “será de avanzada”, “moderna”, “respetuosa de los derechos humanos”, entre otras.

Sin embargo, todo el espectáculo político que armaron con los nombramientos de las 28 personas, y ligándolo con un tema que resultó de interés para un porcentaje de la población mexicana (las declaraciones que un par de empleados de Televisa hicieron sobre el peso y el dólar durante uno de sus programas de televisión matutinos), conforman sólo una muestra de que lo más importante de una Constitución (Federal y/o Local), tal cual, es su cumplimiento.

Pregunta/ejemplo: ¿Por qué los servidores públicos, responsables del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), aún no actúan ante una posible violación al artículo 6 constitucional (apartado B, fracción IV)? Nuestra Constitución es clara al respecto: “Se prohíbe la transmisión de publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa…”.

La verdad, para acabar pronto, muy poco importa –en la realidad mexicana actual– si una Constitución es redactada por 28 personas o escrita con la colaboración de 50 individuos (en cuanto a su borrador, falta que resulte aprobada sin cambios por el Congreso Constituyente… ¿Elegido democráticamente?).

Igual disminuye la relevancia con respecto a si la estructura de sus artículos sigue -o no- las tendencias constitucionales avanzadas.

Lo más importante: ayer, hoy y siempre… Es que los mandatos de dicha Carta Magna (convencionales y/o constitucionales, obligatorios tanto en los ámbitos Federal y/o Local) sean respetados; cumplidos por todos los mexicanos (tal cual). ¡Sin excepción!

* El autor es abogado, periodista, consultor de empresas y blogger. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y ANADE. Profesor de posgrados en Alta Dirección en la UNAM, EBC, ICAMI y HC Escuela de Negocios.