El talento no entiende de género

Por Luis Hernández Martínez* Twitter: @miabogadoluis

En nuestro país existen varias iniciativas que se dedican a fomentar e impulsar el tema de diversidad y de género al interior de las empresas que operan en nuestro territorio nacional.

Pero, a decir verdad, en dicho universo no incluyo a la “iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley General de Sociedades Mercantiles (LGSM) y de la Ley del Mercado de Valores (LMV), en materia de Competitividad e Igualdad de Género” que trabajan los servidores públicos que entre sus responsabilidades está la elaboración de leyes (su sede es el edificio –pagado por los ciudadanos– de Reforma 135, Ciudad de México).

Y no la agrego porque, luego de leer dicha iniciativa –analizarla y comentarla con directivos y empresarios– opino que la aún propuesta de los senadores (una parte del poder público dimanado del pueblo e instituido para beneficio de éste) tiene una serie de equívocos y sofismas que le hacen un flaco favor a la productividad de las compañías mexicanas.

Cierto, aún falta mucho por hacer en el terreno de la competitividad e igualdad de género. Pero no es a través de la demagogia legislativa como la impulsaremos. Ocurrirá mediante la educación y la generación de investigación aplicada, práctica, empática y vinculante con las necesidades reales de nuestro universo empresarial.

Nuestro país tiene hambre de investigaciones originales (útiles y transdisciplinarias) que le muestren el camino de la competitividad y la sustentabilidad a nuestra alta dirección nacional, y muy en particular a aquella que encabeza el destino de las MiPymes.

Por eso no necesitamos reformas que sólo funcionan para que los legisladores exhiban su demagogia y falta de conceptos claros con respecto a los verdaderos retos corporativos y empresariales de México.

El hecho de que no lleguen y triunfen en mayor número las mujeres en puestos de alta dirección no es un asunto de género. Es un problema social, anclado a nuestra idiosincrasia nacional.

* El autor es abogado, periodista y administrador. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados (BMA) y de la Asociación Nacional de Abogados de Empresa (ANADE Colegio). Profesor de posgrados en Alta Dirección y Derecho en la UNAM, EBC, UP, ICAMI y HC Escuela de Negocios.

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